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Sexualidad jóvenes: experiencia

Tanto la sexualidad como la experiencia de los jóvenes ha sido objeto de estudio desde siempre, es más, desde 1997, l’ Observatoire de la Santé du Hainaut (OSH) efectúa periódicamente una extensa encuesta epidemiológica sobre la salud de los jóvenes escolarizados en la provincia. Parte de esta encuesta se dedica de manera sistemática a un tema específico: como en 2002-2003, a lo largo del curso escolar 2009-2010 se abordó la sexualidad con unos 1200 jóvenes de 10-17 años.

Los resultados son instructivos y revelan la evolución de los conocimientos, las representaciones y las prácticas, pero asimismo la persistencia del desconocimiento sobre determinados temas de sexualidad y anticoncepción. Estos resultados deberían asistir a los profesionales -y particularmente a los puntos de apoyo de EVRAS (Educación para las Relaciones, las Emociones y el Sexo)- a orientar sus acciones.

La primera vez

Los jóvenes parecen estar poco a poco más expuestos -aun de manera involuntaria- a la sexualidad por medio de Internet. El 29% asevera haber recibido ya imágenes o bien textos sexuales perturbadores mediante correos instantáneos, el mail, el spam, los anuncios, las ventanas emergentes o bien las redes sociales.

Si la existencia de este abuso mediante Internet influye indudablemente en su visión de la sexualidad y hace más necesario el diálogo con los adultos, la edad media de la primera experiencia íntima no parece haberse adelantado significativamente en los últimos tiempos. En 2010, alrededor del 35% de los jóvenes de 16 años afirmaron que habían tenido una experiencia íntima antes.

Al paso que muchos chicos piensan que hay una edad ideal para la primera experiencia íntima (15-16 años), las chicas mencionan esta frase («en el momento en que te sientas preparada» o bien «matrimonio») aparte de una edad (17-19 años). Asimismo llama la atención que los jóvenes siempre y en todo momento consideren los motivos sentimentales como la mejor razón para dar el paso. Tanto en la encuesta de 2003 como en la de 2010, el 90% de los jóvenes mencionó el «amor» como motivo para tener una experiencia íntima por vez primera. El 84% de los jóvenes asimismo está conforme con la aseveración «es esencial querer cuando se tiene sexo» (el 94% de las chicas frente al 76% de los chicos).

El 53% de los jóvenes asimismo asevera que «hacer el amor es una prueba de amor». Si bien la distinción entre sentimientos y sexualidad parece ser débil entre los adolescentes, no deja de ser significativo que entre las chicas de 16 años el pacto con esta última aseveración haya disminuido significativamente de 2003 a 2010, pasando del 64% al 49% , lo que acerca su percepción a la de sus homólogos masculinos.

9 de cada diez jóvenes afirman que pueden elegir a su pareja y esperar hasta el momento en que se sientan listos para tener relaciones íntimas. Por otra parte, solo 7 de cada diez jóvenes afirman ser capaces de tomar la iniciativa en las relaciones íntimas y de expresar de qué manera puede dar placer sexual su pareja (47% de las chicas y 62% de los chicos), lo que no es demasiado sorprendente: podemos suponer que ciertos jóvenes no conocen estos métodos y que este conocimiento aumenta con la experiencia. Asimismo observamos que a los jóvenes de 16 años que han tenido relaciones íntimas les resulta considerablemente más simple tomar la iniciativa y expresar sus deseos. Normalmente, los jóvenes que han tenido alguna experiencia íntima se sienten más capaces de supervisar las situaciones relacionadas con su sexualidad, así sea en lo relativo a las propias prácticas, a la anticoncepción o bien a las ITS. Como han probado otros estudios sobre prácticas sanitarias y encuestas sobre la sexualidad de los jóvenes, las opiniones de eficiencia parecen predecir tanto las pretensiones como el comportamiento.

La encuesta asimismo muestra que determinados prejuicios siguen vigentes, aun entre los jóvenes. En 2010, solo el 70% de los adolescentes estaba conforme con la aseveración «los homosexuales han de ser respetados como el resto». Una cantidad que no ha cambiado desde 2003. Si hay más chicas conforme con esta aseveración, el género de educación parece ser otro factor esencial que influye en esta aseveración. En la corriente de transición, el 73% de los chicos está conforme con la necesidad de respetar a los homosexuales, en frente de solo el 48% en la corriente de calificación. Este rechazo a la homosexualidad puede considerarse, como es natural, una actitud transitoria ligada a los desafíos de la sexualidad adolescente. No obstante, cuando conocemos alguna que otra experiencia de algunos jóvenes homosexuales y las dificultades que hallan en su ambiente social y familiar, esta cantidad debería despertar la alarma y promover una mayor concienciación.

Entre el deseo y la obligación

Aparte del «amor», otros factores como la atracción física o bien la curiosidad asimismo son mencionados frecuentemente por los jóvenes como motivos de su primera experiencia íntima.
Lo más atractivo es que ciertos jóvenes citan el «sentirse obligado» como uno de estos motivos. Si bien el ítem no distingue entre un acto delictivo y la presión social y sensible, es significativo que 1 de cada 5 chicas cite este criterio entre las posibles «motivaciones», en frente de 1 de cada 10 chicos. De la misma forma, el 20% de los jóvenes de 16 años afirma que podría tener una experiencia íntima sin quererlo verdaderamente. No obstante, la proporción de chicas jóvenes perjudicadas ha disminuido significativamente desde 2003, especialmente entre las que ya han tenido una experiencia íntima. Se ha mantenido equiparable -e incluso ha aumentado sutilmente (del 31% al 33% )- entre los chicos.

De los 71 chicos que afirmaron que podrían tener una experiencia íntima sin quererlo verdaderamente: 46 afirmaron que tenían edad suficiente para hacerlo, 38 afirmaron que lo harían «para probar», 14 para eludir ser abandonados, 13 para eludir ser criticados, 8 citaron «por qué razón no» y 4 «por la pareja». De este modo, la regla, la dependencia del otro y el deseo de adquirir experiencia se entrelazan frecuentemente, revelando la propia dificultad de la noción de «deseo», singularmente en la población adolescente. Por norma general, es interesante observar que, si bien los estudios se han esforzado por hallar una relación entre la satisfacción y el comportamiento sexual, los jóvenes que no están satisfechos con su apariencia citan con más frecuencia la obligación y la sensación de «tener que hacer lo que hace el resto» como motivo para tener una experiencia íntimas por primera vez.

El inconveniente de la asertividad asimismo se refleja en el hecho de que el 10% de los jóvenes de 13-16 años no dice ser forzado a efectuar un acto sexual sea un abuso. Este porcentaje se eleva al 13% en el en caso de ser filmado o bien retratado sin ropa y al 24% en el caso de los tocamientos no deseados. Y el 72% de los jóvenes estima que ser obligado a besar a alguien en la boca no es un abuso sexual. Estas cantidades señalan que el abuso se asocia de manera frecuente en la mente de los jóvenes con un acto violento y/o de penetración, y que por consiguiente son alarmantemente inconscientes de los límites que están en su derecho a establecer, tanto respecto a los adultos como a otros jóvenes.

Ambivalencia sobre la anticoncepción

Hay que rememorar que en Hainaut, el número de madres adolescentes es más elevado que en el resto de Valonia y Bélgica, como la tasa de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) en esta población. En 2009-2010, hubo más o menos 190 nacimientos en Henao, en frente de 208 abortos entre las jóvenes de 13-17 años.
Estos embarazos de adolescentes pueden ser, como recuerda el informe de la OSH, el resultado de un deseo real de quedarse encinta, con frecuencia vinculado a determinadas carencias afectivas en relaciones parentales o bien al deseo de ser valorada por este nuevo estatus de madre. No obstante, solo el 5% de los jóvenes está conforme con la aseveración «tener un hijo a lo largo de la adolescencia te hace sentir esencial». El 75% de las chicas y el 87% de los chicos estiman que no es deseable que una mujer se quede encinta antes de los 18 años. El 50% de las chicas citan los «20 años o más» como el momento ideal para tener hijos, al contrario que los chicos mencionan con más frecuencia la sensación de estar preparados (32% frente al 25% de las chicas). El 17% de los jóvenes asimismo estima que lo idóneo es esperar a casarse para tener hijos.
Generalmente, la información sobre la eficiencia de los métodos anticonceptivos es mejor entre las chicas que entre los chicos y aumenta con la edad. El preservativo sigue siendo el procedimiento anticonceptivo más empleado por los jóvenes que han mantenido alguna experiencia íntima. El 92% de las chicas afirman que han persuadido a sus parejas a fin de que los usen. El 77% ha tomado la pastilla y el 31% la pastilla del día después, lo que señala la relevancia de la anticoncepción de urgencia.

La mayor parte de las chicas de 16 años que han tenido alguna experiencia íntima son siendo conscientes del periodo de espera de 72 horas para tomar la pastilla. Esté o bien no relacionado directamente con el fenómeno, prosigue habiendo muchos temores y opiniones asociados a la toma de la pastilla anticonceptiva. En 2010, solo el 64% de las chicas de 16 años sabía que tomar la pastilla no les impediría tener hijos más adelante. El 56% de las chicas de 16 años asimismo piensa que la pastilla les hace ganar peso, lo que puede llevar a ciertas a no utilizarla o bien a dejar de tomarla. No obstante, el SST apunta en su informe que no hay datos científicos que respalden esta relación, salvo algunos fenómenos de retención de agua que son menores en comparación con el incremento de peso vinculado a los cambios fisiológicos del final de la pubescencia y a los cambios en el modo de vida.
En este contexto, es interesante observar que el DIU sigue siendo un procedimiento anticonceptivo muy poco empleado (4%), aunque podría -como otros métodos anticonceptivos (implante, anillo vaginal, etcétera)- ser adecuado para muchas jóvenes. La cuestión de la elección del procedimiento anticonceptivo, como la ambivalencia asociada a su empleo (atracción por el «peligro», deseo consciente o bien inconsciente de embarazo, opiniones…) deben, por lo tanto, considerarse si deseamos entender mejor el fenómeno de los embarazos de adolescentes, que no son solamente el resultado de una mala información o bien de la carencia de acceso a la anticoncepción. Tratándose de la sexualidad, el cuerpo imaginario y el deseo, todo es siempre y en toda circunstancia -y a cualquier edad- un tanto más difícil…

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