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La importancia del VIH

La relevancia del contexto: el VIH como intento de infringir el género

Las representaciones de la sexualidad evolucionan con el tiempo y están vinculadas con el contexto social. La infección por el VIH que brotó a inicios de los años 80, formó un momento mediático particular en la prensa francesa de gacetas, apareciendo como una ocasión trágica para hacer perceptibles y menear las categorizaciones en juego en las representaciones de la epidemia. Siendo los primeros perjudicados por la enfermedad y tener que organizarse frente a la inacción inicial de los poderes públicos, los gays debieron movilizarse inevitablemente, rompiendo su invisibilidad social. Hubo 3 momentos en la representación del VIH por la parte de los medios. Al comienzo de la epidemia, los homosexuales fueron designados como el conjunto más perjudicado, así como otros conjuntos de población marginados (singularmente los drogadictos). La idea de una «epidemia de alteridad» y marginalidad funcionó entonces como un preservativo imaginario.

Esta distinción en el trabajo explica el alegato incrédulo sobre la infección cuando se habló del VIH en la prensa de la pasada temporada. Esta minimización inicial sería superada pocos años después por un contexto de urgente demanda social. La mayoría de la prensa de las revistas, como el resto de medios, se dedicó entonces a propagar el mensaje de la prevención, particularmente la promoción del empleo del preservativo.

 

JEUNE&JOLIE (1987)

Desde el lanzamiento de Jeune & Jolie, en 1987, se dedicaron artículos a la sexualidad, pero el tema del VIH no se abordó hasta enero de 1988, en el tercer artículo sobre sexualidad (los 2 primeros estaban dedicados a «La pastilla» y «La primera visita al ginecólogo»). En el primer año de existencia de la revista, se charló del VIH en múltiples ocasiones (marzo, julio, agosto de 1988 y marzo de 1989). No obstante, los editores se mostraron tímidos en lo que se refiere a la prevención y la promoción del preservativo. De mayo de 1989e a abril de 1992, pese a los 5 artículos dedicados a la sexualidad, no se mencionó en lo más mínimo el VIH. La razón de esta limitación editorial parece que los adolescentes no se consideraban un conjunto de peligro en ese momento. Y hasta ese momento, la prioridad de la información sexual era la prevención del embarazo adolescente.

Entonces, gradualmente, el alegato sobre el empleo del preservativo para los adolescentes evolucionó. En 1993 y 1994, la prensa fomentaba el empleo del preservativo, tener un preservativo, ofrecer un preservativo y emplear un preservativo. Animar a las jóvenes a ofrecer y usar un preservativo no es anecdótico. Por el hecho de que ofrecer y desplegar un preservativo en un pene erecto asimismo significa un deseo de penetración, y determina el instante de exactamente la misma. Por ende, al animar a sus lectoras a resguardarse del VIH así, la revista ha alterado su posición tradicional como puros receptores de los deseos de sus parejas a lo largo de múltiples años. La impronta de las relaciones de género en la sexualidad establece comportamientos aguardados de las mujeres jóvenes y valorados socialmente: tienen deseos moderados (en contraste con los deseos necesariamente vehementes de los hombres), y su función matrimonial consiste en estabilizar y contener los deseos de su pareja. «El valor de las mujeres radica en la parsimonia con que se entregan»
Al dar a conocer el empleo activo del preservativo, la revista ha promovido al fin, desde hace cierto tiempo, el deseo femenino, tan con frecuencia ignorado a favor de una sobrevaloración de la afectividad de las mujeres.

 

1994, EL AÑO CLAVE

1994 fue un año clave en el alegato de la prevención, con la emisión de Sidaction en todos y cada uno de los canales de TV de la temporada, un enorme suceso mediático que rompió el silencio sobre la epidemia. Este programa reflejó la evolución de las representaciones del VIH y de los seropositivos y fortaleció el sentimiento de cercanía a la epidemia en la población general.

En 1993 se lanzó la campaña «Conmutes de 1 franco». Este fue el culmen de la movilización en la lucha contra el VIH. Esta movilización ya no se restringe a la sensibilización de los «conjuntos de peligro», noción que rechazan las asociaciones, que la consideran estigmatizante. Se ha reemplazado por la mención de prácticas y situaciones de peligro. Por ende, la prevención se dirige ahora a todos. Y esta movilización asimismo se da en Jeune & Jolie.

Desde entonces, la preocupación inicial de la redacción por resguardar a sus lectores de los embarazos no deseados proseguía presente, además era una ocasión para reiterar el alegato de la prevención del VIH.

Esta movilización de la redacción no duró, y los alegatos sobre los preservativos se hicieron menos usuales. Los preservativos se prosiguen mentando y promocionando en el mes de septiembre de 1995, febrero de 1996 y marzo de 1996. Este número contiene el último artículo que trata francamente el tema del VIH. Titulado «Todo cuanto precisas saber sobre el VIH», tiene 2 páginas. Ofrece contestaciones a las posibles objeciones al empleo del preservativo por la parte de la pareja, y explica los 5 pasos para usarlo de forma perfecta. No obstante, este artículo parece ser un último sacrificio en el alegato de prevención entre los lectores adolescentes. El artículo de octubre de 1996 también representa el proceso de desmovilización. Titulado «Sexo: 60 cosas que hay que aprender de memoria», solo 3 comentarios se refieren a los preservativos (y la palabra VIH no aparece en ningún instante en el artículo). El término «VIH» no se empleó tras marzo de 1996.

Por servirnos de un ejemplo, en el artículo de mayo de 2002 se habla de «Preguntas sexuales que debes hacerte ya antes de ceder a Jules». Entre estas preguntas, indudablemente hay una sobre los preservativos: «¿Lleva preservativos? «. El escritor da justificaciones para esta pregunta. No obstante, en ningún instante anima a los lectores a aceptar esta preocupación y a llevar preservativos. El artículo de junio de 2002 se titula «Dormir la primera noche, ¿qué diferencia hay? El artículo, de 2 páginas, examina diferentes motivaciones y objeciones en el momento de sostener relaciones íntimas en la primera cita (o sea, cuando se ignora el estado serológico de la pareja). En ningún momento se menciona el VIH, ni el preservativo como medio de prevención.

 

MOVILIZACIÓN VIH

En 1996 y 1997, todos y cada uno de los artículos sobre sexualidad mentaban el SIDA y/o su prevención. A esta movilización le prosiguió un fuerte descenso del alegato de la prevención. Esta minoración de la movilización debe considerarse en el contexto de una «desafección» más general cara el VIH por la parte de la opinión pública y los medios. En verdad, el segundo Sidaction, retransmitido por televisión en 1996, un par de años después del primero, terminó en descalabro, con la consecuente minoración de las donaciones.

Cabe apuntar que desde 2003 se ha producido un incremento sostenido de las conversaciones sobre los preservativos. No obstante, en los artículos, es como medio de prevención de enfermedades de transmisión sexual (en su totalidad, no siempre y en todo momento se mienta el VIH) y de infecciones de transmisión sexual. Esta presencia puede relacionarse con el alegato sobre las ETS y las ITS y la preocupación más general (sobre todo en la profesión médica) por ellas. Prueba de ello es la inclusión en la encuesta sobre la peste porcina tradicional, lanzada en 2003 por la ANRS, de una encuesta sobre la infección por Chlamydia trachomatis, que es la ITS más extendida en los países industrializados . Además de esto, otras ITS, como la blenorragia y la sífilis, han aumentado en los últimos diez años, «lo que semeja reflejar la persistencia o bien aun la reanudación de determinadas prácticas sexuales de peligro».

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